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La cuarta escuadrilla: rompiendo cadenas

Breve reseña histórica

LA historia de esta unidad comienza cuando en enero de 1964 los alféreces de navío Luis Roca Ramírez, González Tirado, José María Otero Menéndez, Emilio Bonaplata González de Mendoza, José Antonio Balbás Otal y José María Suárez Menéndez se inscribieron como alumnos de vuelo en el Aeroclub de Cuatro Vientos. Con ellos y con la experiencia adquirida se pretendía crear una escuela de pilotos de ala fija; ya se veía la necesidad de incorporar nuevas unidades que complementaran las labores realizadas por los helicópteros en servicio.

Para el Aeroclub, aquéllos eran seis jóvenes más que deseaban aprender a volar; sin embargo, un desafortunado accidente, que le costó la vida a José María Suárez Menéndez, hizo que se diera a conocer su condición de militares.

Entre noviembre y diciembre de ese mismo año se fueron recibiendo las cuatro avionetas Piper que conformaron el núcleo inicial de aeronaves de la Cuarta Escuadrilla, que no se hizo oficial hasta 13 años después, cuando en enero de 1977 se dieron de alta, por Orden Ministerial, en los listados del Arma Aérea.

«Trece años» estuvo la Armada sin autorización para operar con las avionetas, por ser estas aeronaves de ala fija basadas en tierra. Durante este tiempo los cuatro aparatos eran sacados casi a diario para arrancarlos y moverlos. Todo este tiempo y todas las dificultades que en su creación la acompañaron, finalmente superadas, dieron pie al hasta hoy lema de la Cuarta Escuadrilla: Omnia vincula disrumpam (Rompiendo todas las cadenas).