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Posibles intervenciones de la psicología militar en operaciones navales.

Jaime MAS ESQUERDO
Teniente (CMS) psicólogo

EN los últimos años se ha hecho habitual la intervención del psicólogo militar en situaciones, tanto de catástrofe como de conflictos armados. Sus principales actuaciones se han centrado en la prevención y el manejo de secuelas psicológicas, tanto de las víctimas como de los miembros de los contingentes de intervención.

La experiencia acumulada hasta el momento por los diversos equipos de apoyo psicológico del Ejército de Tierra, tanto en Kosovo como en el ya largo conflicto bosnio, han dotado a los psicólogos militares de material útil y procedimientos de actuación suficientemente contrastados para ser aplicados con éxito en misiones de despliegue en territorios extranjeros.

En cuanto a la Armada, hasta el momento, apenas poseemos experiencia de psicólogos embarcados ni de intervenciones psicológicas en misiones reales. A este respecto sería necesario establecer procedimientos de actuación a bordo, así como desarrollar principios de doctrina de la psicología aplicada al ámbito naval, acordes con los nuevos retos que tiene planteados la Armada (nuevas tecnologías, definición de puestos de combate. incorporación de la mujer a todo tipo de unidades, misiones internacionales, etc.).

Actualmente, nuestros buques permanecen mucho más tiempo sin tocar puerto, debido a su mayor capacidad operativa y al tipo de misiones encomendadas. Como es sabido, un barco es un elemento hostil, de espacios reducidos y grandes problemas de habitabilidad, con una convivencia estrecha y forzada en la que el estado anímico y emocional de uno solo influye sobre los demás miembros de la dotación. Y es ésta una circunstancia que nos distingue de cualquiera de los otros dos ejércitos y nos impone una peculiar forma de trabajo y disciplina, que conlleva también unos problemas muy específicos.

Así pues, y sin pretender ser exhaustivos, pienso que las posibles actuaciones de la psicología militar en el ámbito naval deberían ir encaminadas hacia dos objetivos fundamentales: la prevención y la intervención.

Prevención: Se basaría en el estudio de las peculiaridades de la vida a bordo, de la aparición de respuestas desadaptativas y ele estrés, del seguimiento de los cambios, tanto psicosociales como anímicos, emocionales y de rendimiento que se producen en situaciones de embarque prolongado.

También conocer el estado de moral de la dotación, sus condiciones de vida a bordo, la definición de tareas y puestos de combate, niveles de rendimiento idóneos, etc. Partiendo de los resultados de dichos estudios se podrían establecer los procedimientos de actuación psicológica para el personal embarcado y los principios de doctrina de la psicología militar que hemos propuesto anteriormente.

Un tema relacionado con esto y que no podemos dejar de citar es el concepto de «salud psicológica». Concepto que fue ya tema de investigación en la OTAN a principio de los años ochenta. El Grupo de Investigación de la Alianza Atlántica, formado al efecto, se orientó hacia dos objetivos (Braun y colaboradores, 1991). Por un lado, el desarrollo de métodos para seleccionar al personal especialmente resistente a la tensión (alta salud psicológica) para la integración en unidades de operaciones especiales. Por otro, el desarrollo de métodos de adiestramiento dirigidos a mejorar la salud psicológica (resistencia al estrés) del personal militar.